Namaste: Yoga para el alma

Namaste: Yoga para el alma


¡Hola Pandas!

El miércoles pasado al fin me anime a probar algo que tenía pendiente en mi agenda desde hace siglos: Yoga. Así que asistí a una clase de prueba estilo Mysore en Ashtanga Yoga Perú, alquilé mi mat por 5 soles y me dispuse a estirar mis rollitos de panda.


  • ¿Qué es el Ashtanga Yoga?


El Ashtanga Yoga es una forma de yoga dinámico, en donde una serie de movimientos lentos y fluidos se sincronizan con una respiración profunda, que encadena una postura con la otra. Esta mezcla de movimientos con respiración generan calor y hace que sudemos la gota gorda, pero también purificamos nuestro cuerpo y expulsamos todas las preocupaciones que pudieran invadir nuestra mente durante esa hora y media de clase.



  • Es momento de la acción

Empezamos la clase en una pequeña habitación acogedora. Te paras sobre tu mat con los dedos gordos de ambos pies juntos, estiras tu columna, relajas los hombros y con las manos colgando a ambos lados, volteas ligeramente las palmas hacia delante. Inhala, exhala, pero todo por la nariz, como si quisieras empañar un vidrio imaginario delante tuyo. No había sonido de mar, ni un soundtrack de música para dormir 20 horas seguidas, solo te concentrabas en el sonido de la respiración de los demás alumnos. En Ashtanga Yoga, las clases son personalizadas, casi particulares, y cada alumno va a su ritmo, sigue sus propias posturas con indicación del profesor y se concentra en su mundo  y relajación interior.

Ahora, si piensan que el Yoga es en su mayoría tranquilo y sin mayor esfuerzo, pues están equivocados. No será tan exigente como boxing o atletismo, pero sí requiere concentración para mantener el ritmo de las posiciones.  Se recomienda no comer nada dos horas antes de la práctica y haber tenido una buena noche de sueño el día anterior. De que se suda, se suda.

Esa tarde aprendí la secuencia para realizar un saludo al sol, versión 1 y 2. A pesar de que al principio se me hacía un poco difícil memorizar qué movimiento seguía al otro, una vez que lo practicas, tu cuerpo recuerda sólo y te empiezas a concentrar en otros detalles, como las bandas. Es aquí donde entra el lado espiritual.


  • Somos energía


Las bandas son contracciones musculares en lugares específicos del cuerpo que nos llevan al control de la energía. Existen dos tipos de Banda: Mula Banda, a la altura del coxis y Uddyana Banda a la altura del abdomen. Es decir, contraemos los esfínteres y la pansita para mantener nuestro centro y energía, que nos servirán para llegar hasta el final de la clase y nos perder el equilibrio.

No olvidemos la mirada, llamada Dristi, que debemos dirigir a un lugar especial en cada postura para aumentar nuestro nivel de meditación.

Entonces recuerda:
bandas + respiración + miradas = ¡bingo!

Y terminamos la clase con un par de minutos echados boca arriba, con tu toalla tapando tus ojos, respiramos y movemos los dedos de los pies. Luego nos sentamos con las rodillas cruzadas, hablamos con el maestro sobre cómo nos fue en la clase y nos despedimos con las manos juntas, como si rezaramos, agachando la cabeza.

¡Namasté!




Fuentes:

http://mysorehouse.es/ashtanga-yoga/
http://www.ashtangayogabcn.com/?s=ashtangayoga

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