¡Hola Pandas!
Esta semana probé un deporte totalmente nuevo
para mí. Me contacté con un amigo que solía practicar box y le pregunté si
podría ir a entrenar con él, pero me dijo que ahora estaba practicando jiu
jitsu y que podría ir a una clase con él. No lo pensé dos veces y acepté.
Después de todo, era una oportunidad para probar algo nuevo y contárselo a los
fit pandas del blog.
Para ser sinceros, no tenía ni la más mínima
idea de en qué consistía el jiu jitsu. Solo sabía que era un arte marcial.
Pues, básicamente, el objetivo es la sumisión, tienes que lograr que tu
adversario se rinda. Ahora, lograr eso no es nada fácil. Hay un sinfín de
llaves de estrangulación y luxación, posiciones de control, llaves y arrastres.
Creo que todo lo resumo al contarles que para llegar a cinturón negro necesitas
un mínimo de diez años de entrenamiento. Debes vivir y respirar jiu jitsu.
A diferencia de otras artes marciales como el
karate o el taekwondo, aquí el que decide si pasas al siguiente cinturón es tu
sensei. Para pasar de cinturón blanco a uno azul, necesitas por lo menos dos
años. Sin embargo, no asciendes solo en función de la técnica y habilidad que
desarrolles: el jiu jitsu debe significar algo en tu vida. El aspecto espiritual
también es importante.
Yo me llevé una gran sorpresa cuando llegué a
la academia, pero se los anticipo: todo el entrenamiento se desarrolla en el
piso. Puedes empezar arriba con una posición de control que te permitirá
inmovilizar a tu adversario para después aplicar una llave. O puedes empezar
abajo, siendo el inmovilizado. En este último caso tienes que buscar romper la
posición de control del otro para poder pasar a una posición de arrastre que te
permitirá estar encima, o incluso atrás. En ambos casos necesitas fuerza y
resistencia.
Algo que no puedo dejar de mencionar es que en
la academia todos eran como una gran familia. Todos se saludaban. Todos eran
amables. Todos se ayudaban. Incluso hubo un pequeño ritual al final de la
clase. Se formaron todos en fila y se acercaban al sensei para despedirte;
después se ponían a su costado para que los demás alumnos puedan despedirse
también de sus compañeros. Así se crea un ambiente muy ameno para poder
entrenar.
Fui a una de las mejores academias de jiu jitsu
en Lima: GUIGO. En nuestra ciudad tiene muchas sedes, pero escogí la que se
encuentra en el cruce de avenida Primavera con La Encalada, justo al costado de
Vivanda, en un segundo piso. Por ser mi primera vez, tenía derecho a una clase
gratis, así que si les da curiosidad pueden animarse a tomar esta clase.
Personalmente, creo que volveré.



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